Carlos Eduardo Saa
¿Donde llevan tus pasos inquietos
al tímido trazo de mi velero?
Mi atormentado y torpe fuero
no columbra los rumbos siniestros
que han de conducirme a las vegas
donde el amor yo vislumbro apenas
y donde mis pensamientos son inciertos.
Mas valiera a este pobre amor mío
reducir la ruta de los vientos
a fin de huir del dolor y del torvo frío.
Caminar sobre la gélida tierra
entume mis pies que la nieve entierra
como fango del infierno infausto.
Sol mi corazón clama para mantener intacto
el brillo de los ojos que amo tanto.
Ya la dulce alondra canta sus trinos
llenándome de miel y suspiros;
ya zigzaguea el colibrí sobre mis labios
como queriendo expulsar de la angustia los resabios.
Lejana amor de mis leves ensueños
eres mujer de panal de vocablos candentes
yo los amo cual faroles incandescentes
sobre el silencio de mi boca y cuerpo,
pues aunque ajenos para mi los hago ciertos.
Ya encontraré protectora y amplia rada
en donde mi barca no ha de temer a nada,
cobijada por la brisa de tu aliento,
seguro de estoy como de mi amor no te miento,
que eres el destino para este poeta
que un domingo descubrió en ti del amor la saeta
con que hirió mis ansias el elixir sagrado de Eros,
esclavo soy de tus ojos que adoro por hermosos y por buenos
Cerro Barón 2009
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